Aquí tenéis el Documento base para la negociación colectiva (PDF) del que voy a comentar algo que me ha llamado la atención:
El documento indica que uno de los objetivos del diálogo social es conseguir una contratación estable que permita, entre otras cosas, la implicación de los trabajadores en el proyecto empresarial.
A mí me parece que este es uno de los grandes problemas de este país. Solo conozco algún que otro caso de trabajadores que se han sentido corresponsables de las empresas en la que trabajan. Todos esos casos han acabado en la depresión del trabajador y en, como solución a ese estado depresivo, el abandono de su implicación con la empresa. Todo esto denota que el sistema de relaciones laborales fomenta la no-implicación de los trabajadores en sus empresas que, como consecuencia, provoca una menor productividad y eficiencia de los puestos de trabajo.
¿Y de quién es la culpa? En primer lugar de la propia concepción del sistema por el que las empresas se relacionan con sus trabajadores. Me refiero a los departamentos de “Recursos Humanos”. En el propio nombre de estos departamantos está definido qué son los trabajadores para una empresa. Los trabajadores son recursos, palabra que las empresas interpretan según la séptima acepción de la RAE; pero que la mayoría de los trabajadores perciben según la segunda acepción de la RAE y que cito aquí:
Medio de cualquier clase que, en caso de necesidad, sirve para conseguir lo que se pretende.
Como “medio de cualquier clase”, el trabajador se siente reducido a la categoría de cosa. El trabajador siente que su utilidad es equiparable a la de un paquete de folios para la impresora. Además, es algo que es utilizado “en caso de necesidad” con lo que si no es necesario, se prescindirá de él, tirándolo a la papelera del paro. Esta visión se ve acentuada con la demanda de la patronal del despido libre o, por lo menos, del abaratamiento del despido. A fin de cuentas, cuando se tira un objeto, no hay que indemnizarlo ¿por qué habría que indemnizar a un recurso, una cosa, por muy humano que sea?
Insisto, esta no es la intencionalidad empresarial. No lo es, al menos, de todos los empresarios. Pero la percepción de los trabajadores es que esta es la intencionalidad de la inmensa mayoría de los empresarios. Una percepción que se ve intensificada con cada despido. Así, cada trabajador despedido enfrenta un nuevo trabajo con la sensación intensificada de ser una cosa. Si a esto le añades metodologías empresariales para despedir gente sin indemnizarlos, como el acoso laboral, esa percepción no hace más que agravarse.
Claro que también es cierto que para muchos trabajadores es más fácil ir a trabajar, cobrar y volver a casa. El problema está en que las empresas no detectan a las personas que sí se implican y no las promociona. En la empresa privada se asciende antes al “amigo del jefe” que a un trabajador implicado. Los mandos intermedios suelen considerar a los trabajadores implicados un peligro hacia sus puestos de privilegio (su salario) y suelen ocultar este tipo de trabajadores a sus superiores por el peligro de ser sustituidos.
En resumen, creo que la falta de productividad laboral es consecuencia de una falta de un trato humano de los empresarios a los trabajadores y de un desprecio de cada empresa hacia aquellos que sí están dispuestos a implicarse más. Cambiar esa percepción en los trabajadores traería beneficios a las empresas en general pero, para ello, las empresas en su conjunto (no una por una, sino de forma global) deben cambiar. ¿Lo conseguirán?